Algunos puntes sobre el pensamiento político de Manuel Gonzales Prada.

Daniel Loayza Herrera

Manuel Gonzales Prada es uno de los intelectuales referentes en la historia del Perú. Natural de Lima, cuya fecha de nacimiento fué el 5 de enero de 1844. Vino al mundo en el seno de una familia de origen colonial e importante poder económico. Como miembro de un sector privilegiado de la sociedad fue bautizado con un nombre que evidenciaba la posiciòn de su familia: José Manuel de los Reyes Gonzales de Prada y Ulloa.
Sus padres fueron Francisco González de Prada y Josefa Álvarez de Ulloa. Perteneció a una de las familias más aristocráticas de Lima, heredera de los más rancios blasones coloniales y muy identificada con la devoción religiosa. Pero Don Manuel nunca se sintió identificado con aquella herencia familiar y optó por mantener una postura más bien republicana y burguesa, renegando de los valores estéticos y religiosos familiares. Ello se hizo evidente en el hecho de que firmara simplemente como Manuel González Prada.
Fue un ensayista preclaro así cómo un prosista y poeta de vanguardia en su tiempo. Se caracterizó por mantener, a lo largo de su vida, una postura contestataria con respecto a la política y a la literatura. Sus ideas han calado poderosamente en las generaciones posteriores a él, especialmente a la generación de 1921, llamada del centenario, cuyas figuras más destacadas en el campo de la política ( José Carlos Mariátegui, Haya de la Torre, Luis Alberto Sánchez, entre otros), se sintieron herederos de su actitud crítica respecto de la realidad peruana.
Fue un hombre que siempre se sintió identificado con el Perú y sus problemas, Durante la guerra con Chile, defendió la capital de la invasión chilena, participando en las batallas de San Juan y Miraflores. Al saber que la defensa había sido incapaz de impedir la ocupación chilena de la capital se auto-recluyó en su casa en señal de protesta hasta concluida la desocupación de nuestra capital por el ejército invasor.La experiencia que recogió de la guerra lo convirtió en un duro crítico del sistema peruano, al que consideró decadente. Esta actitud lo llevó a abrazar el ensayo como instrumento de crítica política y literaria. La literatura pasó a ser, especialmente a partir de la post-guerra un instrumento con el cual poder desenmascarar la decadencia en la que estaba sumido el Perú. Esta fue su gran tarea, por ello cultivo el realismo como género literario.
Viajó a Europa a finales de 1891. Permaneció en el viejo continente alrededor de siete años. Esta experiencia europea fue sumamente rica para él pues le dio la oportunidad de conocer a intelectuales de enorme influencia en el campo de la literatura; como fue el caso de Zola, Renan y Unamuno. Al volver de Europa en 1898, empezó a divulgar el anarquismo en el Perú.
En su formación había gravitado poderosamente su experiencia en Barcelona. En nuestro país se convirtió en uno de los principales divulgadores del pensamiento ácrata, especialmente entre los jóvenes sindicatos obreros de la capital. Fue justamente a partir de la década de 1890 que su producción intelectual alcanzó la cúspide con obras de la talla de Pájinas Libres (1894), Horas de lucha (1908) y el artículo Nuestros indios (1904).
Desde el punto de vista literario sus obras están enmarcadas dentro del llamado realismo. Esta corriente surgió en Francia, durante la segunda mitad del siglo XIX, como un movimiento que describe y realiza una crítica de la realidad social para proponer su regeneración. Esta tendencia busca la reivindicación de la mujer. Las características más saltantes de este movimiento literario fue su radicalismo político y social de corte anti-hispanista, el nacionalismo, el indigenismo, la temática socio-económica y la orientación hacia la objetividad. Estuvo marcada por la sociología de Comte.Estas obras señalan el compás del desarrollo del pensamiento político de Gonzales Prada. Pájinas Libres marca la actitud contestataria en términos literarios al adoptar una ortografía que iba en franca oposición al tratado de Andrés Bello; Horas de Lucha es el resultado del rechazo de todo el pasado oprobioso del Perú, que a decir de éste pensador, era el resultado de las clases dominantes peruanas; el ensayo nuestros indios va a marcar un importante punto de inflexión en los enfoques sociales en nuestro país, pues fue el primero en plantear que el problema indígena es fundamentalmente de índole social y no racial, como solía enfocársele hasta entonces. De esta manera Gonzales Prada superó incluso a las tesis indigenistas, mantenidas en el Perú hasta bien entrada la década de los años 20´s que planteaban la protección del indígena, de un indígena idílico que poco tenía que ver con los hombres y mujeres de carne y hueso.
El ensayo nuestros indios tuvo una poderosa influencia en los enfoques de José Carlos Mariátegui y Haya de la Torre. Estos intelectuales, a diferencia de los que le antecedieron, como Javier Prado y Alejandro Deústua, sostuvieron que eran las relaciones de explotación de carácter semi-feudal las que mantenían al indígena en la condición de atraso económico, social y cultural.
Su actitud siempre fue la de un libre pensador. Buscó la palabra frontal y directa para referirse al Perú y a sus problemas. Así él mismo mencionó.
No esperen ustedes de mis labios reticencias, medias palabras, contemporizaciones, ni tiros solapados y cobardes: expreso clara y toscamente las ideas; sin máscara ni puñal, ataco de frente a los malos hombres públicos. No hablo para incensar a los que mandan ni para servir de vocero a los que sueñan con arrebatar el poder, sino para decir cuanto me parece necesario y justo, hiera los intereses que hiriere, subleve las iras que sublevare.”[1]
En 1912 asumió la conducción de la Biblioteca nacional del Perú, en reemplazo de otro grande de las letras peruanas: Ricardo Palma.
Es considerado por muchos como el iniciador del anarquismo en el Perú, y el primero que buscó la unidad entre la actividad intelectual, la política y las luchas de los trabajadores. Fue además uno de los críticos más acerbos contra el caudillismo imperante en la política peruana de aquel entonces, representado por Don Nicolás de Piérola. Falleció en Lima el 22de julio de 1918.
El célebre Discurso del Politeama fue lapidario con respecto a las viejas oligarquías económicas y políticas del Perú; pero a la vez, y lejos de hundirse en el pesimismo irresoluto, renueva sus votos a la juventud llamándola a cumplir el rol de regenerar la república. El famoso y vibrante discurso pronunciado en el teatro Politeama empezò con estas palabras:
Señores:
Los que pisan el umbral de la vida se juntan hoy para dar una lección a los que se acercan a las puertas del sepulcro. La fiesta que presenciamos tiene mucho de patriotismo y algo de ironía; el niño quiere rescatar con el oro lo que el hombre no supo defender con el hierro.
Los viejos deben temblar ante los niños, porque la generación que se levanta es siempre acusadora y juez de la generación que desciende. De aquí, de estos grupos alegres y bulliciosos, saldrá el pensador austero y taciturno; de aquí, el poeta que fulmine las estrofas de acero retemplado; de aquí, el historiador que marque la frente del culpable con un sello de indeleble ignominia.
Niños, sed hombres, madrugad a la vida, porque ninguna generación recibió herencia más triste, porque ninguna tuvo deberes más sagrados que cumplir, errores más graves que remediar ni venganzas más justas que satisfacer.
En la orgía de la época independiente, vuestros antepasados bebieron el vino generoso y dejaron las heces. Siendo superiores a vuestros padres, tendréis derecho para escribir el bochornoso epitafio de una generación que se va, manchada con la guerra civil de medio siglo, con la quiebra fraudulenta y con la mutilación del territorio nacional.
Si en estos momentos fuera oportuno recordar vergüenzas y renovar dolores, no acusaríamos a unos ni disculparíamos a otros. ¿Quién puede arrojar la primera piedra?
La mano brutal de Chile despedazó nuestra carne y machacó nuestros huesos; pero los verdaderos vencedores, las armas del enemigo, fueron nuestra ignorancia y nuestro espíritu de servidumbre.”[i]


Para Gonzales Prada la situación de nuestro país era la consecuencia de una larga historia que venía desde el propio carácter de la dominación hispánica en nuestro país. Así, en el discurso del Politeama dijo lo siguiente:“La nobleza española dejó su descendencia degenerada y despilfarradora: el vencedor de la Independencia legó su prole de militares y oficinistas. A sembrar el trigo y extraer el metal, la juventud de la generación pasada prefirió atrofiar el cerebro en las cuadras de los cuarteles y apergaminar la piel en las oficinas del Estado. Los hombres aptos para las rudas labores del campo y de la mina, buscaron el manjar caído del festín de los gobiernos, ejercieron una insaciable succión en los jugos del erario nacional y sobrepusieron el caudillo que daba el pan y los honores a la patria que exigía el oro y los sacrificios. Por eso, aunque siempre existieron en el Perú liberales y conservadores, nunca hubo un verdadero partido liberal ni un verdadero partido conservador, sino tres grandes divisiones: los gobiernistas, los conspiradores y los indiferentes por egoísmo, imbecilidad o desengaño. Por eso, en el momento supremo de la lucha, no fuimos contra el enemigo un coloso de bronce, sino una agrupación de limaduras de plomo; no una patria unida y fuerte, sino una serie de individuos atraídos por el interés particular y repelidos entre sí por el espíritu de bandería. Por eso, cuando el más oscuro soldado del ejército invasor no tenía en sus labios más nombre que Chile, nosotros, desde el primer general hasta el último recluta, repetíamos el nombre de un caudillo, éramos siervos de la Edad media que invocábamos al señor feudal.”
Gonzales Prada planteó adecuadamente el problema de nuestro país en términos de nación. Realiza una crítica radical del concepto conservador de nación, propio de los sectores oligárquicos, consistente en identificar como lo peruano a lo blanco, occidental y costeño. Frente a ello, Gonzales Prada planteó lo siguiente:
…No forman el verdadero Perú las agrupaciones de criollos y extranjeros que habitan la faja de tierra situada entre el Pacífico y los Andes; la nación está formada por las muchedumbres de indios, diseminadas en la banda oriental de la cordillera. Trescientos años ha que el Indio rastrea en las capas inferiores de la civilización, siendo un híbrido con los vicios del bárbaro y sin las virtudes del europeo: enseñadle siquiera a leer y escribir, y veréis si en un cuarto de siglo se levanta o no a la dignidad de hombre. A vosotros, maestros de escuela, toca galvanizar una raza que se adormece bajo la tiranía del juez de paz, del gobernador y del cura, esa trinidad embrutecedora del indio.”
Filosóficamente Gonzales Prada se adscribió al Positivismo de Comte. Lo animaba una profunda fe en el potencial que la ciencia tiene para liberar al hombre de las cadenas de la ignorancia y la explotación. La ciencia positiva, era para él, el fanal que habría de alumbrar a las generaciones venideras. Su rechazo a España no nació de una vulgar xenofobia; sino de la metafísica e ignorancia que imperaban en ella. En éste sentido, Gonzales Prada veía la occidentalización del Perú como la posibilidad de ser benéficamente afectados por la ciencia europea. La ciencia era, para nuestro insigne escritor, nuestra tabla de salvación. Al respecto dijo:
Si la Ignorancia de los gobernantes y la servidumbre de los gobernados fueron nuestros vencedores, acudamos a la Ciencia, ese redentor que nos enseña a suavizar la tiranía de la Naturaleza, adoremos la Libertad, esa madre engendradora de hombres fuertes.
No hablo, señores, de la ciencia momificada que va reduciéndose a polvo en nuestras universidades retrógradas: hablo de la Ciencia robustecida con la sangre del siglo, de la Ciencia con ideas de radio gigantesco, de la Ciencia que trasciende a juventud y sabe a miel de panales griegos, de la Ciencia positiva que en sólo un siglo de aplicaciones industriales produjo más bienes a la Humanidad que milenios enteros de Teología y Metafísica”.

Encontramos en Gonzales Prada una marcada postura voluntarista. Era un voluntarismo que, pese a todas las desgracias del Perú, le permitía avizorar para nuestro país un futuro mejor. Pero a la vez era consciente que las viejas oligarquías nacionales no eran capaces de redimir al indio, ni de sacar al país del atraso; por ello, se refugió en los jóvenes, habló y escribió para ellos. Al finalizar el Discurso del Politeama tuvo las siguientes palabras que han pasado como las más emblemáticas de este insigne pensador:

En esta obra de reconstitución y venganza no contemos con los hombres del pasado: los troncos añosos y carcomidos produjeron ya sus flores de aroma deletéreo y sus frutas de sabor amargo. ¡Que vengan árboles nuevos a dar flores nuevas y frutas nuevas! ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra”

Pensamiento y acción política
Gonzales Prada es el crítico más radical y lúcido de finales del siglo XIX y principios del XX en el Perú y tal vez en toda América, Para él la república había fracasado porque se había visto arrastrada por los apetitos personales de una oligarquía decadente y sin visión de país y por una acción política que simplemente reflejaba esta realidad social. Esta situación, a decir de Gonzales Prada, encontró su consumación durante la guerra con Chile. Más allá de culpar a los indígenas por la derrota, como lo hacía la oligarquía peruana, él culpó a la oligarquía peruana y a sus políticos por tan desastrosos resultados. Al respecto mencionó lo siguiente:
“Sobre el Civilismo gravita una responsabilidad menos eludible que la bancarrota; dándose un nombre que implicaba el reto a una clase social, partiendo en guerra contra los militares, olvidó que si las capas inferiores de la Tierra descansan en el granito, las sociedades nuevas se apoyan en el hierro. Este olvido contribuyó eficazmente a nuestro descalabro en la última guerra exterior. Chile tuvo la inmensa ventaja de combatir, en el mar contra buques viejos y mal artillados, en tierra contra pelotones de reclutas a órdenes de militares bisoños, cuando no de comerciantes, doctores o hacendados8. Castilla, soldado sin educación ni saber pero inteligente y avisado, comprendió muy bien que al Perú le convenía ser potencia marítima. Cuando los chilenos construyan un buque de guerra, decía, nosotros debemos construir dos. Pardo prefirió las alianzas dudosas y problemáticas a la fuerza real de los cañones, y solía repetir con una ligereza indigna de su gran suspicacia: Mis dos blindados son Bolivia y la República Argentina. Con todo, puede también disculpársele de no haber aumentado nuestra marina: tuvo que malgastar en combatir contra Piérola el oro que debió invertir en buques de guerra.”[1]

Con respecto a los Partidos Políticos planteó lo siguiente:
¿Qué fueron por lo general nuestros partidos en los últimos años? sindicatos de ambiciones malsanas, clubs eleccionarios o sociedades mercantiles. ¿Qué nuestros caudillos? agentes de las grandes sociedades financieras, paisanos astutos que hicieron de la política una faena lucrativa o soldados impulsivos que vieron en la Presidencia de la República el último grado de la carrera militar.”[2]
Para Gonzales Prada la guerra con Chile nos había dejado una importante lección: la de prepararnos para la guerra; y un compromiso nacional: el de alcanzar la vindicta. Al respecto manifestó lo siguiente:
No se trata de lanzarnos hoy mismo, débiles y pobres, a una guerra torpe y descabellada, ni de improvisar en pocos días toda una escuadra y todo un ejército; se pide el trabajo subterráneo y minucioso, algo así como una labor de topo y de hormiga: reunir dinero, sol por sol, centavo por centavo; adquirir elementos de guerra, cañón por cañón, rifle por rifle, hasta cápsula por cápsula. Las naciones viven vida muy larga y no se cansan de esperar la hora de la justicia. Y la justicia no se consigue en la Tierra con razonamientos y súplicas: viene en la punta de un hierro ensangrentado. Cierto, la guerra es la ignominia y el oprobio de la Humanidad; pero ese oprobio y esa ignominia deben recaer sobre el agresor injusto, no sobre el defensor de sus propios derechos y de su vida. Desde las colonias de infusorios hasta las sociedades humanas, se ve luchas sin cuartel y abominables victorias de los fuertes, con una sola diferencia: toda la Naturaleza sufre la dura ley y calla, el hombre la rechaza y se subleva. Sí, el hombre es el único ser que lanza un clamor de justicia en el universal y eterno sacrificio de los débiles. Escuchemos el clamor, y para sublevarnos contra la injusticia y obtener reparación, hagámonos fuertes: el león que se arrancara uñas y dientes, moriría en boca de lobos; la nación que no lleva el hierro en las manos, concluye por arrastrarle en los pies.”[3]

El anarquismo de Gonzales Prada lo llevó a desconfiar de todo poder emanado de la autoridad. En éste sentido, desconfiaba de la revolución como medio de transformar las relaciones sociales. Al respecto sostiene que:
“Toda revolución arribada tiende a convertirse en gobierno de fuerza, todo revolucionario triunfante degenera en conservador. ¿Qué idea no se degrada en la aplicación? ¿Qué reformador no se desprestigia en el poder? Los hombres (señaladamente los políticos) no dan lo que prometen, ni la realidad de las luchas corresponde a la ilusión de los desheredados. El descrédito de una revolución empieza el mismo día de su triunfo; y los deshonradores son sus propios caudillos (3, 55).”[4]

Su anarquismo irá evolucionando progresivamente hacia el anarco-sindicalismo. El Perú, durante la república aristocrática asistió al surgimiento del movimiento obrero peruano:
El primer caso de acción reivindicativa que utiliza la huelga como medio de presión lo constituye el paro de los tipógrafos por mejoras salariales en diciembre de 1883. Pero fue probablemente la huelga de los panaderos de Lima, en enero de 1887, la que tuvo mayores repercusiones al conducir a la creación, en abril del mismo año, de la Sociedad Obrera de Panaderos “Estrella del Perú”, una organización que desempeñó un papel precursor en la formación de la conciencia de clase del proletariado. En 1896 ocurrió el primer gran conflicto industrial: la huelga los tejedores de Vitarte (agosto), seguida por los movimientos de los cigarreros (septiembre), los tipógrafos (septiembre) y los pasteleros de la capital.”[5]
Las luchas sociales proletarias en nuestro país tuvieron un notorio tinte internacionalista.
Los panaderos adoptaron como objetivo la jornada de ocho horas y celebraron en 1905, por primera vez en el país, la fiesta del Primero de Mayo.”[6]
En los orígenes del sindicalismo peruano podemos notar la emergencia de una gran cantidad de literatura anarquista de circulación entre los obreros. Uno de los animadores principales de todo ello fue Gonzales Prada:
En marzo de 1904 también empezó a ser publicado en Lima el mensual Los Parias, que fue la primera publicación ácrata importante del país. Principalmente animada por M. González Prada.”[7]denigrarnos i acometernos, porque persigue la obra sistemática i brutal de imprimirnos en la cara un afrentoso estigma, de clavarnos un puñal
La Uniòn Nacional
La apariciòn del Partido Uniòn Nacional se dió en el contexto de una marcada represión impulsada por el entonces presidente Andrés A. Cáceres. Este buscó la eliminación de toda oposición a su gobierno y a sus medidas. Los Liberales, con Quimper a la cabeza, debieron ir al exilio. Los radicales, entre los que encontraba Gonzales Prada, acordaron unificarse en torno a un partido que les permitiera resistir la arremetida Cacerista. Fue así que nació el Partido Unión Nacional.
Los radicales reunidos en torno a la figura de Gonzales Prada le encargaron a este la redacción de una declaración de principios programáticos. En ella, Gonzales Prada propuso la desconcentración del poder a través de un gobierno federal. Fue pionero al plantear el tema de la responsabilidad del presidente de la República y la creación de mecanismos de control ciudadno sobre los congresistas de la República. Buscó dotar al Estado de las rentas necesarias a través de una efectiva reforma Tributaria. En el campo social buscó la redención indígena a través de la devolución de las tierras que les habían sido arrebatadas por los hacendados. Asimismo fue el primer líder político que planteó mejores condiciones de trabajo para los obreros, así como la creación de milicias urbanas que reemplazaran al ejército.
Una crisis familiar, motivada por la muerte de su segundo hijo, lo hizo decidirse a dejar el país. Su partida a Europa presumiblemente iba en concordancia con su deseo de no ser un caudillo más en un país que estaba sobrado de ellos.
A su retorno al Perú la situación política reinante en el país había cambiado significativamente. Empezaron a surgir los liderazgos de Augusto Durand y Guillermo Billinghurst al interior del Pierolismo. La propuesta anti-caudillista de Gonzales Prada le permitió conducir eficazmente el Partido y muchos de sus miembros empezaron a desertar hacia las filas de Durand, motivando el alejamiento de Gonzales Prada del partido en 1902.
Esto va a marcar un punto de inflexión sumamente importante en la vida política e intelectual de Gonzales Prada. A partir de ese momento empezará a ser el maestro de la juventud obrera. Su lucidez intelectual alumbrará a los emergentes sectores proletarios del país.
Don Manuel, como solía referirse a él Luis Alberto Sánchez, pronunció un discurso el Primero de Mayo de 1905, conmemorando el día internacional del Trabajo, cuyo título era “El Intelectual y el obrero”. Esto ocurrió a propósito de la invitación que le hiciera la federación de Panaderos Estrella del Perú, cuyo líder era Manuel Caracciolo Lévano.
En éste discurso, y ya abrazando el pensamiento anarquista, Gonzales Prada propugnó por la eliminación de las barreras entre el trabajo intelectual y el manual, profetizó la muerte del mundo burgués junto con los valores “ hipócritas” que lo animaban. De igual manera se pronunció a favor de la lucha por la jornada de las ocho horas.

REFLEXIONES FINALES
El pensamiento y la acción política de Manuel Gonzales Prada estuvieron signados por los acontecimientos históricos que a éste le tocaron vivir. Fue el curso que éstos tomaron los que fueron forzando al insigne intelectual a tomar una postura frente a ello. Pensamiento y acción son indisolubles en él y forman una amalgama imposible de desagregar.
Un rasgo esencial en la personalidad de Manuel Gonzales Prada será su actitud crítica frente a la realidad y su disposición para enfrentar a la realidad críticamente, para “romper el pacto infame de hablar a media voz” y señalar todos los aspectos decadentes de la sociedad peruana para extraer de ello lecciones y esperanzas de superación en la juventud trabajadora y proletaria del Perú.
Su pensamiento siempre estuvo en constante ebullición. En los inicios de su adultez estuvo interesado en la ciencia y la fabricación de almidón en la hacienda familiar de Mala, más adelante y decepcionado por la derrota en la guerra con Chile, renegó de nuestra decadencia y abrazó el radicalismo literario, que daría origen al Circulo Literario y luego a la Unión Nacional.
Posteriormente, durante su viaje a Europa abrazará el anarquismo. De retorno al Perú y habiéndose alejado del Partido Unión Nacional, se acercó a los sectores proletarios urbanos adscribiéndose a posiciones más radicales.
Su pensamiento político está impregnado de una crónica actitud inconforme e iconoclasta. Derrumbó las viejas creencias y puso en evidencia el carácter incumplido de las promesas republicanas. Fue iniciador de la crítica clasista en el Perú, postulándose en defensor de los explotados. Transformó la reflexión histórica, alejándose de la visión histórica tradicional en la que exaltaban sólo a los grandes personajes y dueños del Perú, para pasar a ser un arma de debate.
Rehuyó la polémica, no porque le temiese sino por no perder el empuje respondiendo libelos insignificantes que se concentraban en personas y no en ideas.
Gonzales Prada es el escritor más vigente del Perú, incluso comparándolo con los contemporáneos. Fue un hombre singular porque a diferencia de todos los que han hecho política en nuestro país, tuvo un enorme desprecio por el poder. Siempre rechazó y enfrentó el caudillismo. Fue un hombre de su tiempo; pero también del nuestro. Sus críticas suenan hoy cómo dichas para enfrentar a los personajes que hoy siguen condenando a nuestro país a la miseria y el atraso. Sus sueño sigue estando pendiente: el de ver el renacimiento de la patria empezando por los más pobres.

[1] Manuel Gonzales Prada. Los Partidos y la Unión Nacional. Conferencia pronunciada el 21 de agosto de 1898.
[2] Manuel Gonzales Prada. Op.cit.
[3] Manuel Gonzales Prada. Los Partidos y la Unión Nacional.
[4] Manuel Gonzales Prada. Citado en : Sobrerilla, David. El anarquismo de Gonzales Prada.
[5] El movimiento obrero anarquista en el Perú.
[6] El moviemiento obrero anarquista en el Perú.
[7] Joël Delhom. Université de Bretagne-Sud. CRELLIC-LIRA. El movimiento obrero anarquista en el Perú (1890-1930) En: http://dwardmac.pitzer.edu/Anarchist_Archives/worldwidemovements/peru/Movimiento.html
Joël Delhom. Université de Bretagne-Sud. CRELLIC-LIRA

[1] Manuel Gonzales Prada. Los Partidos y la Unión Nacional. Conferencia pronunciada el 21 de agosto de 1898.
[i]

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